Guelaguetza


La palabra Guelaguetza viene de la lengua zapoteca y significa, compartir, ofrendar o regalar, es entonces que así los Oaxaqueños ofrendan, comparten y regalan al mundo una muestra de lo maravillosa que es su cultura.

Se celebra en el mes de Julio, son los dos lunes del mes después del 16, conocidos como “lunes de cerro”, excepto cuando el primer lunes es 18 de Julio, aniversario luctuoso de Benito Juárez, en cuyo caso se posponen las actividades y caen en 25 de Julio y 1 de Agosto.

Durante la época prehispánica los zapotecas ofrendaban sus bailes y plegarias a sus Dioses, principalmente a la Diosa Centéotl, La Diosa del Maíz, creían que debían ofrendar y compartir para que la abundancia y la paz entre los pueblos fluyera, y concluían con el sacrificio de una doncella (en la actualidad se hace la representación de la leyenda de la Princesa Donají), en el mismo lugar en donde ahora se celebra la Guelaguetza, en el Cerro del Fortín en el Estado de Oaxaca, entonces la palabra Guelaguetza era interpretada más bien como un apoyo en especie, un intercambio de chiles, maíz, frijol entre otros productos provenientes de las 8 regiones del Estado de Oaxaca.

Con el régimen de usos y costumbres, dar apoyo a una comunidad era esperar reciprocidad, pues cuando se le brinda a alguien lo que requiere, esta se encuentra obligada a devolver el apoyo que se le dio, y de esa forma se mantiene el equilibrio entre las comunidades, para mantener viva la tradición de respeto de territorio y de la individualidad de las culturas en cada comunidad.

Con el tiempo y después de la conquista el motivo de dicha celebración fue cambiando, olvidándose de los Dioses antiguos, sin embargo, la gente de las 8 regiones aún ofrenda sus bailes y productos a todo aquel que con algarabía goza de esta fiesta llena de color, pues las mujeres de las 8 Regiones lucen sus trajes al son de sus bailes.

 

A pesar de que solo son dos lunes en los que se aprecia dicha fiesta, durante todo el mes de Julio se realizan actividades en el estado que muestran a través de música, baile, gastronomía y arte, lo maravillosa y basta que es la riqueza cultural y humanitaria de quienes orgullosamente han nacido en suelo Oaxaqueño, la tierra donde “Dios nunca muere” y donde “el agua bendita” proviene del agave.

 

The word Guelaguetza comes from Zapotec and means to share, offer or give away. This is how the local people offer, share and give to the world a sample of their wonderful culture.

It’s celebrated in July on two Mondays after the 16th, known as “Lunes del cerro.” The only exception is when the first Monday is July’s 18th, Benito Juarez’ death anniversary, in which case the activities are postponed until July 25th and August 1st.

During the pre-Hispanic era, the Zapotecs offered dances and prayers to their gods, mostly the Corn’ Goddess (Diosa Centeotl), believing this necessary in order for peace and abundance to flow between the communities.  These ceremonies concluded with the ritual sacrifice of a young woman (which is now represented by a dramatic performance of the Princess Donají legend), at the location where the Guelaguetza is still celebrated today, atop the “Cerro del Fortín”.  In the past the word Guelaguetza was interpreted as a contribution or exchange of goods and services, such as chili, corn, beans, and other products from the eight regions of Oaxaca.

According to the local legal system of “Usos y Costumbres” (Customs and Traditions), giving this sort of support implied reciprocity, because when something required has been supplied to someone, this person is obliged to return the favor, maintaining the balance between communities and the tradition of respect for territory and individuality of each local culture.

With the passage of time and after the Spanish conquest the motives for the celebration changed, and the Ancient Gods were forgotten; however the peoples of the 8 regions continue to offer their dances and products to whomsoever enjoys this colorful celebration, where the women from the eight regions show off their colorful dresses to the sound of their music.

Although there are only two Mondays during which one can enjoy this party, there are dancing, music, gastronomy, and art events statewide during July showcasing the cultural richness and warmth of those who are proud to have been born on Oaxacan soil, in the land where “God never dies” and where “holy water” comes from the agave.

 

Viridiana Bonilla Ortega

frauvir@gmail.com



Language
Spanish
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